¿Alguna vez han oído decir que cuando estás a punto de morir te pasa toda tu vida por delante? Pues no es el único momento... El otro día mi novia me dijo:
- Cariño, no me viene la regla...
Y yo les aseguro que en ese momento, todo, ¿eh?, pero el pasado y el futuro...
Me vi en una ranchera con cuatro niños yendo al híper. Ya sé que estas cosas pasan... ¡Pero que me pase a mí! ¡A mí!, que cuando me decían:
- Paco se ha casado de penalti.
Exclamaba:
- ¡Será gilipollas! ¡Con la cantidad de cosas que hay para que no te pase esto!
Sin ir más lejos la marcha atrás. Es mi método. Ya sé que me envidian. Yo es que soy partidario de lo natural, naturópata, vamos. Soy el Carlos Sainz de la marcha atrás. Un control, una pericia, una concentración... Lo que pasa es que hace dos semanas iba yo a mi marcha... Suave, suave, haciendo la tabla del diecisiete: "Diecisiete por uno diecisiete, diecisiete por dos treinta y cuatro...". ¡Claro!, ¡lo que sea antes que la eyaculación precoz!
Yo tengo una técnica infalible para esto: si veo que voy muy deprisa pienso: "Karmele, Karmele, Karmele..." Y me relajo. Y si veo que la cosa baja pienso: "Claudia Schiffer, Claudia Schiffer, Claudia Schiffer...". Y oye, ¡da gloria verme!
Bueno, como decía, iba yo a mi marcha, diecisiete por una diecisiete, diecisiete por dos treinta y cuatro y me llevo tres... Y en el momento clave a ella le dio la tos, y claro, empezó a agitarse y me rompió el ritmo. Yo controlo, ¡pero si ella se pone a improvisar! De todas maneras tiene que ser un retraso. Como mucho se me pudo escapar un espermatozoide, ¡dos todo lo más! ¡También sería casualidad que encontrasen el camino, con la oscuridad que tiene que haber allí!
El caso es que cuando ella te confiesa: "Todavía no me ha venido", te acojonas. Te acojonas tanto que no dices más que tonterías:
- A lo mejor te ha venido y no te has dado cuenta.
- A lo mejor tú te has vuelto imbécil y tampoco lo sabes.
En esas situaciones es cuando se demuestra que los tíos no tenemos ni idea. Nosotros confundimos el método Ogino, con el índice Nikkei:
- Oye tú estás segura de que has contado bien los días, mira que este año es bisiesto.
- Ya, en febrero, pero es que estamos en octubre.
- A lo mejor lo llevas arrastrando desde entonces.
- A ti sí que te arrastraban los huevos, que te da todo igual.
- Huy, qué borde estás. ¡Eso es que te va a venir!
Pero no le viene. Y tu vida cambia. Por la calle no ves más que embarazadas. Bueno, te cambia hasta el humor. Antes, cuando salían en televisión anuncios de compresas, hacías bromas. Ahora no. Ahora se hace un silencio en el salón, una tensión, un mal rollo... Sólo se oye: "Tun, tun, tun, tun, tun, tun, tun... uuuu iiii... ¿A qué huelen las nubes...?". ¿A qué huelen las nubes? ¡A Dodotis!
Estás tan nervioso que no puedes ni trabajar. La llamas cada cinco minutos:
- ¿Ya?
- ¡No! Y deja de llamar que me pones nerviosa.
Así es que te metes en Internet a buscar información. "A ver, regla punto com". Y te sale la Cofradía de la Virgen de la Regla con Rocío Jurado a la cabeza. "No, vamos a probar otra cosa... Retraso punto es". Y te sale Iberia. "Joder, cada vez vamos peor...". Y cuando desesperado pones "Penalti punto com" y te sale José María García... lo dejas. Y es que en Internet no se navega, se naufraga, porque nunca encuentras nada. Y la vuelves a llamar:
- ¿Ya?
- Que noooo, pesao.
Así es que te compras la revista "Ragazza", que has visto que viene un artículo que se llama "La regla, tu mejor amiga". "Vaya, por fin algo científico". Y lees: "El estrés y los nervios pueden retrasar la regla". "Pues ya está, voy a tranquilizarla", te dices. Y la llamas:
- ¿Dígame?
- Ommmmm...
- ¿Quién es?
- Te pesan los párpados...
- Pero tío, ¿tú estás tonto?
- Ommmmm... Imagínate una pradera, con pajaritos... pío, pío, pío... "¡Coño, me ha colgado! ¿Así como le va a venir la regla?... Si es que no colabora". Ya no sabes qué hacer.
Cuando llega a casa y llama a la puerta antes de abrirle le dices por el telefonillo:
- Cariño, ¿ya?, cariño, ¿ya?, cariño, ¿ya?
- ¡Quieres abrirme!
Cuando entras en casa con el Predictor en la mano, ella brama:
- Como salga el circulito, te la corto... ¡Carlos Sainz!
Por cierto ¿por qué se llama Predictor el Predictor? ¡Si no predice nada! Cuando sale el circulito ella ya está embarazada! Si fuese Predictor tendría que haberme avisado antes. Yo creo que en vez de Predictor se debería llamar Terminator.
¿Y lo lento que es? En esos diez minutos te acuerdas de todos los circulitos que han marcado tu vida: los ceros de Matemáticas, las albóndigas de la mili, el Círculo de Lectores, el condón que no te pusiste... Llega un momento en que estás tan nervioso que no quieres ni verlo, y te vas al salón a intentar relajarte: "Diecisiete por uno diecisiete, diecisiete por dos treinta y cuatro... Ommmm, pío, pío, pío... ¡Karmele, Karmele, Karmele!".
Menos mal que no salió el circulito. Y claro, con la alegría del momento... Nos liamos, nos liamos... Pero después del susto lo hicimos con condón. Porque, según el prospecto, un condón es muy seguro, tiene un 97 por cien de fiabilidad. Así que no hay problema, cuando lleve 97 kikis me lo cambio y ya está.
31 may 2010
Discutir sobre el tabaco reduce drásticamente sus probabilidades de follar
Circulábamos a 180 por una autopista alemana. Era un día normal: el cielo estaba gris. Había poco tráfico. Espesos bosques discurrían a toda mecha por las ventanillas laterales. Ella iba sentada en el asiento del copiloto mientras yo sentía que se me estaba empezando a entumecer el pie derecho.
—¿Tienes un cigarro? —preguntó.
—Sí, pero no fumes aquí.
—¿Por qué no?
—Está prohibido —dije señalando la señal de prohibido fumar que estaba pegada sobre el cenicero. "Bitte im Auto nicht rauchen, Danke", ponía debajo del símbolo, que significa "Por favor, no fume en el carromato".
—Ah, ya lo he visto —dijo.
El signo de prohibición es un símbolo ampliamente conocido en la mayor parte de las culturas del mundo. Incluso más que la manzana de Apple. Cualquiera que lo vea sabe exactamente que se está prohibiendo algo. Se trata de algo sencillo de comprender, incluso aunque la explicación esté en alemán. Un cigarro humeante cruzado por una barra roja inscrito en un círculo del mismo color. Es fácil, no es el mercado de valores.
Hay gente que ve una señal de prohibición y se siente urgentemente impulsada a hacer aquello que se prohíbe. Puedo entender que alguien sienta interés en trasngredir las normas., hay algo morboso en ello, pero cuando la transgresión se produce de manera automática es cuando dejo de entender. Cuando le prohíbes algo a un niño, te ignora. Cuando le prohíbes algo a un adolescente, se enfada. Cuando le prohibes algo a un adulto, se suele comportar como un niño o como un adolescente.
—Además, no quiero que esto se llene de humo —añadí.
—Abro la ventana y se va todo —dijo ella.
A veces, haber estudiado física en la universidad puede convertirse en todo un infierno. Dinámica de fluidos, Bernouilli, efecto Venturi... páginas y páginas de mis libros universitario se deslizaron por mi mente. Si necesitaron años para meterme todo aquello en la cabeza, a mí me resultaría imposible hacer lo propio con la suya en menos de un minuto. La versión corta era que, si abría la ventana a 180 kilómetros por hora, se nos iba a volar el peluquín. Opté por la versión corta reducida.
—Que no —dije, esa era la versión corta reducida—. Si quieres fumar, paramos en el siguiente área de descanso y nos fumamos tranquilamente un pitillo, pero no fumes en el coche.
La razón última era que suelo hacer a los demás lo que me gustaría para mí. Si yo tuviera una empresa de alquiler de coches y pidiera a los clientes que no fumaran en ellos, me gustaría que no lo hicieran. Cuando uno emplea esa razón jesucristiana para tomar decisiones, las decisiones son mucho más fáciles y rápidas de procesar. Por otra parte, me desagradaba bastante la idea de hacer el resto del trayecto en un habitáculo que oliera a humo de tabaco. Quedaban más de 400 kilómetros.
Lejos de rendirse, alargó la mano izquierda y empezó a palpar los bolsillos de mi pantalón buscando el paquete de tabaco. Pensé que con un poco de suerte acabaría encontrando el otro paquete y yo tendría una erección en una autopista alemana, que siempre es mejor que tenerla en el proctólogo. Al no encontrar más que el móvil y unas cuantas monedas en el primer bolsillo, se alargó más todavía para palpar el segundo. Yo ya veía la grúa sacando el coche del bosque mientras alguien, a cien metros de allí, encontraba una mano de mujer aferrada a un paquete de Lucky Strike. La otra mano aparecería un mes más tarde entre unas zarzas y estaría haciendo la señal de victoria. Ella habría ganado, que seguramente era lo único que importaba.
—Vamos a 180 —le recordé mientras me metía la mano entre las piernas.
Para ella sólo debían de ser números sin significado, porque palpó los cantos de la cajetilla y empezó a maniobrar inútilmente para extraerla. El sainete empezó a dejar de hacerme gracia.
—Mira, no vas a fumar y no te voy a dar más explicaciones —le dije secamente.
Ya había dado bastantes. Si el por qué no se le había revelado como obvio a esas alturas del episodio, jamás lo haría. Yo al menos había ofrecido alternativas. Nunca había conocido a nadie que hubiera muerto por esperar cinco minutos para echar el siguiente pitillo, aunque sí por lo contrario.
Disgustada, cejó en su empeño, cerró la boca y se cruzó de brazos. Pensé que diría "Ya no te ajunto", pero sólo lo debió de decir mentalmente.
Apenas unos kilómetros después divisé una señal de área de descanso, así que me arrimé a la derecha, levanté el pie del acelerador y detuve el coche junto a unos bancos de picnic. Saqué el paquete de tabaco, le di un cigarro y me encendí otro mientras me dirigía a la papelera para tirar unos envoltorios de caramelo. Cuando me di la vuelta para retornar, la imagen era dantesca.
Ella, sentada sobre el capó, aspiraba el humo lentamente mientras me miraba fijamente. El ceño funcido, brazos y piernas cruzadas. Estómago cruzado. Yo cruzado. Mirada de la muerte, que es bastante más letal que la Estrella de la muerte. Se mascaba el odio en un aire que olía a venganza.
Desde entonces desconfío de quien se enfada conmigo más de un minuto. El enfado es una reacción natural; el enfado prolongado es un proceso que debe ser alimentado mentalmente para ser mantenido. Uno rebusca en el baúl mental y empieza a amontonar imágenes que le permitan poner la cara agria y el ceño fruncido.
En las cajetillas de tabaco hay advertencias para la salud. "No fume usted que es malo", "Si sigue fumando se le va a dejar de empinar", y cosas así. Lo que todavía no he leído es la siguiente advertencia:
"Discutir sobre el tabaco reduce drásticamente sus probabilidades de follar"
Ya sé que fumar es malo. A ver si el Departamento de Sanidad inscribe por fin algo útil en las cajetillas.
—¿Tienes un cigarro? —preguntó.
—Sí, pero no fumes aquí.
—¿Por qué no?
—Está prohibido —dije señalando la señal de prohibido fumar que estaba pegada sobre el cenicero. "Bitte im Auto nicht rauchen, Danke", ponía debajo del símbolo, que significa "Por favor, no fume en el carromato".
—Ah, ya lo he visto —dijo.
El signo de prohibición es un símbolo ampliamente conocido en la mayor parte de las culturas del mundo. Incluso más que la manzana de Apple. Cualquiera que lo vea sabe exactamente que se está prohibiendo algo. Se trata de algo sencillo de comprender, incluso aunque la explicación esté en alemán. Un cigarro humeante cruzado por una barra roja inscrito en un círculo del mismo color. Es fácil, no es el mercado de valores.
Hay gente que ve una señal de prohibición y se siente urgentemente impulsada a hacer aquello que se prohíbe. Puedo entender que alguien sienta interés en trasngredir las normas., hay algo morboso en ello, pero cuando la transgresión se produce de manera automática es cuando dejo de entender. Cuando le prohíbes algo a un niño, te ignora. Cuando le prohíbes algo a un adolescente, se enfada. Cuando le prohibes algo a un adulto, se suele comportar como un niño o como un adolescente.
—Además, no quiero que esto se llene de humo —añadí.
—Abro la ventana y se va todo —dijo ella.
A veces, haber estudiado física en la universidad puede convertirse en todo un infierno. Dinámica de fluidos, Bernouilli, efecto Venturi... páginas y páginas de mis libros universitario se deslizaron por mi mente. Si necesitaron años para meterme todo aquello en la cabeza, a mí me resultaría imposible hacer lo propio con la suya en menos de un minuto. La versión corta era que, si abría la ventana a 180 kilómetros por hora, se nos iba a volar el peluquín. Opté por la versión corta reducida.
—Que no —dije, esa era la versión corta reducida—. Si quieres fumar, paramos en el siguiente área de descanso y nos fumamos tranquilamente un pitillo, pero no fumes en el coche.
La razón última era que suelo hacer a los demás lo que me gustaría para mí. Si yo tuviera una empresa de alquiler de coches y pidiera a los clientes que no fumaran en ellos, me gustaría que no lo hicieran. Cuando uno emplea esa razón jesucristiana para tomar decisiones, las decisiones son mucho más fáciles y rápidas de procesar. Por otra parte, me desagradaba bastante la idea de hacer el resto del trayecto en un habitáculo que oliera a humo de tabaco. Quedaban más de 400 kilómetros.
Lejos de rendirse, alargó la mano izquierda y empezó a palpar los bolsillos de mi pantalón buscando el paquete de tabaco. Pensé que con un poco de suerte acabaría encontrando el otro paquete y yo tendría una erección en una autopista alemana, que siempre es mejor que tenerla en el proctólogo. Al no encontrar más que el móvil y unas cuantas monedas en el primer bolsillo, se alargó más todavía para palpar el segundo. Yo ya veía la grúa sacando el coche del bosque mientras alguien, a cien metros de allí, encontraba una mano de mujer aferrada a un paquete de Lucky Strike. La otra mano aparecería un mes más tarde entre unas zarzas y estaría haciendo la señal de victoria. Ella habría ganado, que seguramente era lo único que importaba.
—Vamos a 180 —le recordé mientras me metía la mano entre las piernas.
Para ella sólo debían de ser números sin significado, porque palpó los cantos de la cajetilla y empezó a maniobrar inútilmente para extraerla. El sainete empezó a dejar de hacerme gracia.
—Mira, no vas a fumar y no te voy a dar más explicaciones —le dije secamente.
Ya había dado bastantes. Si el por qué no se le había revelado como obvio a esas alturas del episodio, jamás lo haría. Yo al menos había ofrecido alternativas. Nunca había conocido a nadie que hubiera muerto por esperar cinco minutos para echar el siguiente pitillo, aunque sí por lo contrario.
Disgustada, cejó en su empeño, cerró la boca y se cruzó de brazos. Pensé que diría "Ya no te ajunto", pero sólo lo debió de decir mentalmente.
Apenas unos kilómetros después divisé una señal de área de descanso, así que me arrimé a la derecha, levanté el pie del acelerador y detuve el coche junto a unos bancos de picnic. Saqué el paquete de tabaco, le di un cigarro y me encendí otro mientras me dirigía a la papelera para tirar unos envoltorios de caramelo. Cuando me di la vuelta para retornar, la imagen era dantesca.
Ella, sentada sobre el capó, aspiraba el humo lentamente mientras me miraba fijamente. El ceño funcido, brazos y piernas cruzadas. Estómago cruzado. Yo cruzado. Mirada de la muerte, que es bastante más letal que la Estrella de la muerte. Se mascaba el odio en un aire que olía a venganza.
Desde entonces desconfío de quien se enfada conmigo más de un minuto. El enfado es una reacción natural; el enfado prolongado es un proceso que debe ser alimentado mentalmente para ser mantenido. Uno rebusca en el baúl mental y empieza a amontonar imágenes que le permitan poner la cara agria y el ceño fruncido.
En las cajetillas de tabaco hay advertencias para la salud. "No fume usted que es malo", "Si sigue fumando se le va a dejar de empinar", y cosas así. Lo que todavía no he leído es la siguiente advertencia:
"Discutir sobre el tabaco reduce drásticamente sus probabilidades de follar"
Ya sé que fumar es malo. A ver si el Departamento de Sanidad inscribe por fin algo útil en las cajetillas.
27 may 2010
La perra más currante del país
´Lúa´, nacida en Asturias, de 6 años, ha sido reconocida con una medalla como la más trabajadora por sus detecciones de drogaAL Núa , una perra pastor belga-mainois, sólo tiene seis años y un olfato innato para la detección de sustancias estupefacientes escondidas en los rincones más insospechados. Su meritoria trayectoria profesional al servicio de la Unidad de Guías Caninos de la Jefatura Superior de Policía de Asturias ha sido reconocida con la distinción al mejor perro de trabajo de las Fuerzas Armadas y Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado del año 2009 tras superar, en currículum y en las pruebas a las que se sometió ante un tribunal, a una decena de perros de las Unidades Cinológicas del Ejército, Infantería de Marina, Casa Real y Guardia Civil. Una medalla y su inscripción en un monolito en la Escuela Cinológica del Ejército de Tierra, con las que pasará a la historia, acreditan su valía.
Esta perra, nacida en Brañes, de 23 kilos, cariñosa, dócil y obediente, destacó desde muy pequeña. Con apenas dos meses de vida, David Rodríguez García, un funcionario adscrito a la Unidad de Guías Caninos de la Jefatura Superior de Policía de Asturias, la adquirió a un criador tras constatar que era "muy inteligente y parecía que prometía. Tenía ganas de agradar", explica su cuidador.
Su intuición no le falló. Seis meses después, Lúa descubría, para asombro de todos, un alijo de 250 kilos de polen de hachís escondidos en el motor de refrigeración de un tráiler, después de varios intentos fallidos de localizar la droga por otros métodos. Era su debut policial y el inicio de una carrera plagada de éxitos.
"Las 25 toneladas de naranja que transportaba como mercancía el tráiler se habían vaciado y no había aparecido la droga. Lúa insistía raspando con sus patas indicándonos el lugar donde olía la droga y aparecieron los 250 kilos", relata, con orgullo, David Rodríguez.
Su última intervención derivó en la detención del dueño de un bar, después de que Lua indicara que había droga escondida en varios botes, "a pesar de que estaban recubiertos de aluminio para despistar el olor", comenta.
Lúa no es funcionaria, aunque trabaja desde que tenía ocho meses en la Unidad de Guías Caninos, ya que es propiedad particular de David Rodríguez. "En el Cuerpo Nacional de Policía nos facilitan hacer vida civil con el perro", ratifica.
SU PREPARADOR entrena a diario con ella. Le pone retos "porque es como las personas superdotadas que si no están haciendo cosas se aburren. Ella misma lo pide", advierte. Tiene un vínculo lúdico con su guía a través del juego. Cuando localiza droga, David Rodríguez le deja jugar con la pelota. "El trabajo es casi de mantenimiento. La llevo a hacer deporte cada 15 días en canoa y a nadar. A diario hacemos ejercicios de obediencia y prácticas de drogas en distintos escenarios para exponerla a diferentes experiencias".
Aunque no le ha dado ningún homenaje por su premio nacional, su propietario le compensa llevándola los fines de semana al monte y a nadar. "Disfruta mucho", cuenta el guía.
Su alimentación se basa exclusivamente en el pienso. Su especialidad es la detección de hachís, marihuana, cocaína y heroína. Ha conducido a la Policía al decomiso de alijos de 14 a 30 kilos, pero también ha contribuido al control del tráfico y consumo de droga al menudeo en acontecimientos con grandes aglomeraciones de gente, como el descenso del Sella.
Desde 2008 hasta ahora, su olfato ha facilitado el levantamiento de 360 actas de aprehensión de sustancias estupefacientes. Entre sus actuaciones más brillantes figuran la localización de 21 kilos de hachís escondidos en bolsas de basura en un monte y varias planchas de hachís ocultas en un reproductor en una empresa de mensajería.
Lúa tiene un hermano que ha sido campeón de España del Reglamento Cinológico Internacional (RCI) y varios de sus ocho hermanos de camada obtuvieron segundos premios. Lúa es madre de un cachorro llamado Turco, de 18 meses, que es su viva imagen y también está siendo adiestrado por David Rodríguez para la detección de explosivos. "Turco también promete pero es más nervioso. Lúa es muy inteligente y Turco es feliz", compara.
EN LA UNIDAD de Guías Caninos trabajan siete funcionarios que tienen a su cargo a dos perros cada uno para cubrir las dos áreas: detección de drogas y explosivos. La vida laboral de los perros se sitúa entre los 9 y 10 años. Como Lúa tiene seis, aún está a pleno rendimiento.
Ajena a todo protagonismo, Lúa jugaba ayer con su entrenador y se sometía a varias pruebas. El guía colocó una muestra de hachís en un camión, mientras ella permanecía dentro de una furgoneta. Al abrirle la puerta, ella salió zumbando hacia el camión. Sus patas empezaron a rascar en el lugar exacto de forma reiterada hasta que David Rodríguez recogió la muestra. Ella, satisfecha, movió el rabo. A continuación, demostró sus dotes en un ejercicio de obediencia. Zigzagueó entre las piernas del guía, se tiró al suelo simulando estar muerta cuando él le hizo el gesto de pegarle un tiro y se subió a sus brazos o a su espalda a la indicación precisa tras una escueta palabra pronunciada en alemán.
Lúa espera, expectante, el mimo, tras superar la prueba. Es tan mimosa que algunas veces ha ido a pedirle caricias a los detenidos, tras una aprehensión, porque es muy buena para oler droga, pero aún no ha aprendido a distinguir a los buenos de los malos .
26 may 2010
Los conductores con penes de más de 17 cm tendrán prioridad en rotondas e incorporaciones (humor)
A PARTIR DEL PRÓXIMO 1 DE ENERO usted no se verá obligado a ceder el paso en rotondas e incorporaciones a todo tipo de calzada, siempre y cuando la longitud de su pene alcance o supere los 17 centímetros.
Esta es la novedad más destacada del nuevo Código de Circulación recién aprobado por la Dirección de General de Tráfico y que por vez primera introduce este nuevo parámetro, cuyas especificaciones técnicas se detallan en el BOE del 25 de mayo.
“No es lógico que un señor con un rabo soberbio tenga que ceder el paso a un conductor con micropene, por muy respetable que sea”, dijo el director de la DGT Pere Navarro, en defensa de esta rareza jurídica inspirada en la legislación vial de Guatemala.
Una aproximación oficiosa permite estimar que la nueva normativa obligará al 98,7 por ciento de los conductores varones ya incorporados a una rotonda o vía principal, a ceder sumisamente el paso a aquellos cuya picha supere ese umbral, y que circularán con matrícula de color solomillo para facilitar su identificación.
A partir del mes de octubre se empezarán a pegar en todas las señalizaciones de ceda el paso y de rotonda adhesivos con megacipotes refractarios, que se irán retirando a medida que la norma vaya calando en la sociedad.
La prueba piloto realizada en la localidad ilicitana de Matola se ha saldado con numerosas colisiones múltiples, en las que la veintena de conductores involucrados con penes cortos abonarían un total de 47.300 euros en sanciones por no haber cedido el paso a los conductores de pene elongado que invadían las calzadas sin mirar haciendo uso de su nuevo derecho. Navarro reconoció en este sentido que habrá que pulir algunos detalles de la nueva normativa “o mañana mismo me pongo una bomba de succión en la polla”.
El portavoz de la asociación de conductores DVuelta, Sancho Arrasaque, desconfía de esta modificación del reglamento. “No criticamos que se dé un reconocimiento justo a los conductores de tranca envidiable”, dijo Arrasaque. “Pero nos tememos que se trate de una nueva trama recaudatoria”.
El diputado de CiU y presidente de la Comisión de Seguridad Vial del Congreso, Jordi Jané, defendió la nueva legislación vial porque “no se trata de hacer una normativa lógica, sino fundamentalmente de respeto a nuestros héroes”.
“El Código de Circulación no es discriminatorio”, aseguró Jané, anticipándose a las posibles críticas. “Yo tengo seis dedos en el pie derecho y me amparan los mismos derechos que a cualquier otro conductor”.
Esta es la novedad más destacada del nuevo Código de Circulación recién aprobado por la Dirección de General de Tráfico y que por vez primera introduce este nuevo parámetro, cuyas especificaciones técnicas se detallan en el BOE del 25 de mayo.
“No es lógico que un señor con un rabo soberbio tenga que ceder el paso a un conductor con micropene, por muy respetable que sea”, dijo el director de la DGT Pere Navarro, en defensa de esta rareza jurídica inspirada en la legislación vial de Guatemala.
Una aproximación oficiosa permite estimar que la nueva normativa obligará al 98,7 por ciento de los conductores varones ya incorporados a una rotonda o vía principal, a ceder sumisamente el paso a aquellos cuya picha supere ese umbral, y que circularán con matrícula de color solomillo para facilitar su identificación.
A partir del mes de octubre se empezarán a pegar en todas las señalizaciones de ceda el paso y de rotonda adhesivos con megacipotes refractarios, que se irán retirando a medida que la norma vaya calando en la sociedad.
La prueba piloto realizada en la localidad ilicitana de Matola se ha saldado con numerosas colisiones múltiples, en las que la veintena de conductores involucrados con penes cortos abonarían un total de 47.300 euros en sanciones por no haber cedido el paso a los conductores de pene elongado que invadían las calzadas sin mirar haciendo uso de su nuevo derecho. Navarro reconoció en este sentido que habrá que pulir algunos detalles de la nueva normativa “o mañana mismo me pongo una bomba de succión en la polla”.
El portavoz de la asociación de conductores DVuelta, Sancho Arrasaque, desconfía de esta modificación del reglamento. “No criticamos que se dé un reconocimiento justo a los conductores de tranca envidiable”, dijo Arrasaque. “Pero nos tememos que se trate de una nueva trama recaudatoria”.
El diputado de CiU y presidente de la Comisión de Seguridad Vial del Congreso, Jordi Jané, defendió la nueva legislación vial porque “no se trata de hacer una normativa lógica, sino fundamentalmente de respeto a nuestros héroes”.
“El Código de Circulación no es discriminatorio”, aseguró Jané, anticipándose a las posibles críticas. “Yo tengo seis dedos en el pie derecho y me amparan los mismos derechos que a cualquier otro conductor”.
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PITT EL LOCO
Hoy en día, ya nadie habla de ello, unos porque no se acuerdan, otros, porque no tuvieron la fortuna de nacer en la misma época y tuvieron la desgracia de que esta historia cayera en el olvido. No obstante, se hable o no de ella, es una historia de esas de antes, una historia humana, una historia con vida propia.
En el viejo cerro, el que está detrás del bosque de álamos, más allá de la granja del abuelo, estaba la casa de Pitt, el loco. No estoy del todo seguro de que ese fuera en realidad su nombre, de lo que sí que estoy seguro es de que todo el pueblo, en aquella época lo llamaba así, el loco, Pitt el zumbado y demás apelativos que hacían referencia a que aquel anciano había perdido la cabeza. Corrían leyendas acerca del origen de su locura. Unos decían que había perdido el juicio cuando sus padres murieron no siendo él más que un chaval, otros, sostenían en cambio, que Pitt había venido al mundo con la locura debajo del brazo, pero este tema, en realidad no les importaba, sencillamente buscaban algo de lo que hablar que los distrajera de su vida, monótona y aburrida en una pequeña aldea de pescadores, por lo que gastaban su tiempo libre, cuando estaban sobrios, en buscar ejemplos de vida, que se hallaran en peores circunstancias que la suya, para así sentirse afortunados de tener una vida de mierda, por que claro, ahí estaba Pitt, el pobre diablo nació loco así que qué más dará que esté en paro, pegue a mi mujer o me gaste el dinero que gana en emborracharme, si yo, por lo menos no estoy loco…
La casa de Pitt, no era muy grande, era una casa blanca, de aspecto acogedor, con un tejado rojo y muy inclinado. Desde la pequeña carretera que pasaba cerca de su casa, podía verse una puerta de nogal y una pequeña ventana en la buhardilla. La vida de Pitt, su día a día, no era muy interesante, lo más que hacía en todo el día, era levantarse a las seis y media de la mañana y sin asearse siquiera, se sentaba en su vieja mecedora de madera a mirar por la ventana. Miraba la ventana con tanta intensidad, que se diría que no quería perderse ni un minuto en la vida del asfalto. Había algo especial en aquella mirada, era una de esas miradas que desbordan esperanza, una mirada esperanzada en que apareciera alguien o que ocurriera algo especial, algo por lo que mereciera la pena seguir viviendo, algo que hiciera rentable una espera tan paciente y fiel como la suya, algo que convirtiera su vida, en una vida rebosante de sentido.
Por lo general, nadie en el pueblo iba jamás a visitar al tonto de Pitt, al viejo lunático, nadie lo llamaba por teléfono, nadie le escribía. Nadie quería conocerlo, lo consideraban un tonto, un iluso de a pie, una excusa de justificación de su mediocridad, un tema socorrido de conversación los domingos en los que no había fútbol pero nada más, nadie se había arado a considerarlo como lo que por naturaleza era, un hombre de carne y hueso como ellos, cuya única diferencia consistía en gastar su vida en la búsqueda de lo extraordinario en lugar de contentarse con la gris mediocridad de la “gente de bien”, un hombre cuyo único pecado era divertirse de forma diferente.
Mi padre me contó que cuando él tenía mi edad, fue a la casa del loco de Pitt. Sus amigos le decían que no fuera, que “sabían”que Pitt se comía a los niños, le decían cuando veían que mi padre no creía esas leyendas, “Max, si vas, se lo tendremos que decir a tu padre”. A mi padre le daba igual, había algo que tenía que preguntarle al viejo, algo demasiado importante para él como para amilanarse ante ese tipo de amenazas, así que un día se armó de valor y se fue camino de la casa de Pitt.
Cuando llegó a la pequeña carretera, vio, como esperaba, a Pitt, en su mecedora, mirando por la ventana, se acercó hasta la puerta, y aunque sabía que Pitt lo había visto desde la ventana, llamó al timbre, esperó pacientemente, como aquel que espera a alguien lleno de ilusión, pero el viejo no abrió la puerta, permaneció en su vieja mecedora de madera sin inmutarse. Mi padre, volvió a llamar, esta vez, algo más nervioso, empezando a dudar sobre sus razones para visitar al viejo. Esta segunda vez, no fue distinta por lo que lo llamó a gritos por su supuesto nombre, pero nada, él ni se inmutó. Mi padre, se cansó de esperar y regresó a casa, pero con la determinación de volver cada día a fin de poder preguntarle al viejo lo que necesitaba saber. Así lo hizo, hasta le escribía cartas, pero el viejo, seguía sin levantarse de la mecedora, para otra cosa que no fuera irse a la cama. Mi padre, que era hombre paciente, se mantuvo a este ritmo dos meses, tras lo cual, decidió dejar al viejo en paz. Y sucedió, que finalmente, Pitt murió, en su mecedora, con los ojos fijos en su ventana, viendo lo que fue su único amor, la carretera.
Un día, mucho después de todo esto, mi padre me llamó y me dijo:”Pitt,(me había puesto ese nombre en honor a aquel viejo lunático) hijo mío acércate, ahora sé por qué el viejo Pitt estaba siempre pegado a su mecedora, mirando por la ventana…¡No era más que un maldito loco! En la vida, ¡jamás suceden cosas extraordinarias, ni existen personas tan especiales como para pasarse la vida esperándolas! Pocos días después de decirme esto, murió, pero con una mirada distinta a la del viejo Pitt, murió con una mirada de frustración.
Yo pienso que mi padre estaba equivocado, en la vida sí que pasan cosas extraordinarias, sí que existen personas por las que merece la pena gastar la vida, consumirse por esperarlas y también pienso, que las únicas personas tontas son aquellas que han dejado de soñar.
En el viejo cerro, el que está detrás del bosque de álamos, más allá de la granja del abuelo, estaba la casa de Pitt, el loco. No estoy del todo seguro de que ese fuera en realidad su nombre, de lo que sí que estoy seguro es de que todo el pueblo, en aquella época lo llamaba así, el loco, Pitt el zumbado y demás apelativos que hacían referencia a que aquel anciano había perdido la cabeza. Corrían leyendas acerca del origen de su locura. Unos decían que había perdido el juicio cuando sus padres murieron no siendo él más que un chaval, otros, sostenían en cambio, que Pitt había venido al mundo con la locura debajo del brazo, pero este tema, en realidad no les importaba, sencillamente buscaban algo de lo que hablar que los distrajera de su vida, monótona y aburrida en una pequeña aldea de pescadores, por lo que gastaban su tiempo libre, cuando estaban sobrios, en buscar ejemplos de vida, que se hallaran en peores circunstancias que la suya, para así sentirse afortunados de tener una vida de mierda, por que claro, ahí estaba Pitt, el pobre diablo nació loco así que qué más dará que esté en paro, pegue a mi mujer o me gaste el dinero que gana en emborracharme, si yo, por lo menos no estoy loco…
La casa de Pitt, no era muy grande, era una casa blanca, de aspecto acogedor, con un tejado rojo y muy inclinado. Desde la pequeña carretera que pasaba cerca de su casa, podía verse una puerta de nogal y una pequeña ventana en la buhardilla. La vida de Pitt, su día a día, no era muy interesante, lo más que hacía en todo el día, era levantarse a las seis y media de la mañana y sin asearse siquiera, se sentaba en su vieja mecedora de madera a mirar por la ventana. Miraba la ventana con tanta intensidad, que se diría que no quería perderse ni un minuto en la vida del asfalto. Había algo especial en aquella mirada, era una de esas miradas que desbordan esperanza, una mirada esperanzada en que apareciera alguien o que ocurriera algo especial, algo por lo que mereciera la pena seguir viviendo, algo que hiciera rentable una espera tan paciente y fiel como la suya, algo que convirtiera su vida, en una vida rebosante de sentido.
Por lo general, nadie en el pueblo iba jamás a visitar al tonto de Pitt, al viejo lunático, nadie lo llamaba por teléfono, nadie le escribía. Nadie quería conocerlo, lo consideraban un tonto, un iluso de a pie, una excusa de justificación de su mediocridad, un tema socorrido de conversación los domingos en los que no había fútbol pero nada más, nadie se había arado a considerarlo como lo que por naturaleza era, un hombre de carne y hueso como ellos, cuya única diferencia consistía en gastar su vida en la búsqueda de lo extraordinario en lugar de contentarse con la gris mediocridad de la “gente de bien”, un hombre cuyo único pecado era divertirse de forma diferente.
Mi padre me contó que cuando él tenía mi edad, fue a la casa del loco de Pitt. Sus amigos le decían que no fuera, que “sabían”que Pitt se comía a los niños, le decían cuando veían que mi padre no creía esas leyendas, “Max, si vas, se lo tendremos que decir a tu padre”. A mi padre le daba igual, había algo que tenía que preguntarle al viejo, algo demasiado importante para él como para amilanarse ante ese tipo de amenazas, así que un día se armó de valor y se fue camino de la casa de Pitt.
Cuando llegó a la pequeña carretera, vio, como esperaba, a Pitt, en su mecedora, mirando por la ventana, se acercó hasta la puerta, y aunque sabía que Pitt lo había visto desde la ventana, llamó al timbre, esperó pacientemente, como aquel que espera a alguien lleno de ilusión, pero el viejo no abrió la puerta, permaneció en su vieja mecedora de madera sin inmutarse. Mi padre, volvió a llamar, esta vez, algo más nervioso, empezando a dudar sobre sus razones para visitar al viejo. Esta segunda vez, no fue distinta por lo que lo llamó a gritos por su supuesto nombre, pero nada, él ni se inmutó. Mi padre, se cansó de esperar y regresó a casa, pero con la determinación de volver cada día a fin de poder preguntarle al viejo lo que necesitaba saber. Así lo hizo, hasta le escribía cartas, pero el viejo, seguía sin levantarse de la mecedora, para otra cosa que no fuera irse a la cama. Mi padre, que era hombre paciente, se mantuvo a este ritmo dos meses, tras lo cual, decidió dejar al viejo en paz. Y sucedió, que finalmente, Pitt murió, en su mecedora, con los ojos fijos en su ventana, viendo lo que fue su único amor, la carretera.
Un día, mucho después de todo esto, mi padre me llamó y me dijo:”Pitt,(me había puesto ese nombre en honor a aquel viejo lunático) hijo mío acércate, ahora sé por qué el viejo Pitt estaba siempre pegado a su mecedora, mirando por la ventana…¡No era más que un maldito loco! En la vida, ¡jamás suceden cosas extraordinarias, ni existen personas tan especiales como para pasarse la vida esperándolas! Pocos días después de decirme esto, murió, pero con una mirada distinta a la del viejo Pitt, murió con una mirada de frustración.
Yo pienso que mi padre estaba equivocado, en la vida sí que pasan cosas extraordinarias, sí que existen personas por las que merece la pena gastar la vida, consumirse por esperarlas y también pienso, que las únicas personas tontas son aquellas que han dejado de soñar.
25 may 2010
Ordenador para llevar en la muñeca

Tal como avanzan las cosas me parece muy arriesgado hablar de conceptos o diseños para el 2020. Pero eso no ha evitado que el diseñador Hiromi Kiriki se lance a la aventura y nos vaticine los ordenadores que en el futuro nos ofrecerá Sony.
A simple vista parece una simple muñequera de colorines, pero el Nextep Computer es en realidad un sofisticado ordenador con pantalla y teclados extensibles flexibles, que además cuenta con un proyector holográfico a modo de pantalla principal.

Locura o genialidad, no lo sé, lo mismo se le ha ido un poco la pinza al diseñador, aunque avances y cambios tecnológicos mucho más drásticos se han visto en períodos menores de tiempo. En mi opinión, viendo que los relojes cada vez están más ausentes de nuestras muñecas, no estaría nada mal llenar ese hueco con un dispositivo como éste.
Se supone que en el año 2020 este concepto será posible, pero vamos yo no haría de todas maneras muchos planes o conjeturas para más allá del 31 de Diciembre del 2012, por si acaso, vaya a ser que el final del mundo ocurra y sea por culpa de la isla de Perdidos.
Amenaza a una mujer con colgar imágenes comprometedoras en la red
El presunto extorsionador había accedido al control de la webcam de su víctima hackeando su ordenador personal. El arrestado está implicado en otras dos denuncias por hechos similares.
La Ertzaintza ha detenido a un joven de 24 años acusado de extorsionar a una mujer, amenazándola con colgar imágenes comprometedoras en Internet si no le pagaba una suma de dinero.
La víctima denunció los hechos a la Policía. Según su declaración, un hombre con el que contactaba habitualmente a través de un chat le exigió 100 euros a cambio de no divulgar una serie de vídeos y fotos donde aparecía desnuda.
El dinero debía entregárselo a un conocido de la víctima, antiguo novio de una amiga suya. El extorsionador la amenazaba también con darle una paliza a ella y al intermediario en caso de negarse.
En un principio la víctima accedió y entregó el dinero al intermediario, pero éste le exigió 70 euros más, alegando que el extorsionador había aumentado la cantidad.
Ese fue el momento en que la joven denunció los hechos. La Policía, sospechando que el extorsionador y el intermediario podrían ser la misma persona, procedió a su detención.
El arrestado está siendo investigado como sospechoso por su presunta implicación en otras dos denuncias recogidas por la Ertzaintza de Getxo y Muskiz, por hechos similares.
La Ertzaintza ha detenido a un joven de 24 años acusado de extorsionar a una mujer, amenazándola con colgar imágenes comprometedoras en Internet si no le pagaba una suma de dinero.
La víctima denunció los hechos a la Policía. Según su declaración, un hombre con el que contactaba habitualmente a través de un chat le exigió 100 euros a cambio de no divulgar una serie de vídeos y fotos donde aparecía desnuda.
El dinero debía entregárselo a un conocido de la víctima, antiguo novio de una amiga suya. El extorsionador la amenazaba también con darle una paliza a ella y al intermediario en caso de negarse.
En un principio la víctima accedió y entregó el dinero al intermediario, pero éste le exigió 70 euros más, alegando que el extorsionador había aumentado la cantidad.
Ese fue el momento en que la joven denunció los hechos. La Policía, sospechando que el extorsionador y el intermediario podrían ser la misma persona, procedió a su detención.
El arrestado está siendo investigado como sospechoso por su presunta implicación en otras dos denuncias recogidas por la Ertzaintza de Getxo y Muskiz, por hechos similares.
El torero Julio Aparicio deja la uci del Hospital 12 de Octubre
El diestro Julio Aparicio, que sufrió el pasado viernes una espectacular cogida en la madrileña plaza de toros de Las Ventas durante la feria de San Isidro, fue trasladado ayer a planta desde la unidad de cuidados intensivos del Hospital 12 de Octubre, y su pronóstico es ahora «menos grave», según detalla el último parte médico, facilitado por el doctor Montalvo, jefe de cirugía maxilofacial del centro.
«El paciente Julio Aparicio ha sido trasladado a una planta de hospitalización convencional desde el servicio de medicina intensiva del Hospital Universitario 12 de Octubre, después de habérsele retirado la cánula de traqueotomía», detalla el parte.
Según afirman los doctores, el torero «evoluciona favorablemente» y su pronóstico es «menos grave» que el día anterior, aunque por ahora solamente pueden visitarlo sus familiares más allegados, dado que necesita máxima tranquilidad para recuperarse.
Pitonazo seco y certero
El percance ocurrió cuando Aparicio toreaba al primer toro de la tarde. Perdió pie y cayó al suelo y, al levantarse, el animal lo arrolló de frente y le alcanzó con un pitonazo seco y certero. El pitón, que le entró por el cuello, salió por la boca y le afectó a la lengua, el paladar y el maxilar superior.
El animal retiró el cuerno con rapidez y Aparicio pudo salir del tendido para ser asistido de inmediato. Fue operado primero en la misma enfermería de la plaza y, algo más tarde, en el Hospital 12 de Octubre, durante casi seis horas.
Un tac y un escáner practicados durante la primera operación descartaron daños cerebrales, que llegaron a temerse tras la escalofriante cornada del toro Opíparo, de la ganadería de Juan Pedro Domecq.
Fuente | La voz de Galicia
«El paciente Julio Aparicio ha sido trasladado a una planta de hospitalización convencional desde el servicio de medicina intensiva del Hospital Universitario 12 de Octubre, después de habérsele retirado la cánula de traqueotomía», detalla el parte.
Según afirman los doctores, el torero «evoluciona favorablemente» y su pronóstico es «menos grave» que el día anterior, aunque por ahora solamente pueden visitarlo sus familiares más allegados, dado que necesita máxima tranquilidad para recuperarse.
Pitonazo seco y certero
El percance ocurrió cuando Aparicio toreaba al primer toro de la tarde. Perdió pie y cayó al suelo y, al levantarse, el animal lo arrolló de frente y le alcanzó con un pitonazo seco y certero. El pitón, que le entró por el cuello, salió por la boca y le afectó a la lengua, el paladar y el maxilar superior.
El animal retiró el cuerno con rapidez y Aparicio pudo salir del tendido para ser asistido de inmediato. Fue operado primero en la misma enfermería de la plaza y, algo más tarde, en el Hospital 12 de Octubre, durante casi seis horas.
Un tac y un escáner practicados durante la primera operación descartaron daños cerebrales, que llegaron a temerse tras la escalofriante cornada del toro Opíparo, de la ganadería de Juan Pedro Domecq.
Fuente | La voz de Galicia
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El Granada sube a Segunda División
El Granada logró ayer un histórico ascenso a Segnda División A después de superar en una eliminatoria muy dura al Alcorcón. En el encuentro de ida, el conjunto andaluz logró el triunfo por 2-0 y ayer, en tierras madrileñas, mantuvo con mucho sufrimiento un 1-0 en contra, suficiente para lograr el ansiado ascenso. El Granada regresa a Segunda División A 22 años después.Fuente | El Pais
24 may 2010
Mis impresiones en la final de Chico Axe Twist
Ante todo decir que estar delante de decenas de cámaras no es fácil y más cuando sabes que se trata de un directo.
Personalmente creo que es algo totalmente inolvidable pero aún así no fue nada fácil. Los nervios me traicionaron totalmente llegando a optar el cuarto puesto; NO me arrepiento ya que llegar hasta aquí ha sido un mérito impresionante.
Por otro lado me ha encantado la simpatía que han mostrado grandes personas como pueden ser Santi Cazorla, Elena Furiase y David Castillo entre otros; sin olvidarme de todos los participantes; son magníficas personas.
No se me puede olvidar dar la enhorabuena al ganador del evento! Sergio Turull! ¡Qué todo te vaya muy bien seductor! ;)
Dejo aquí algunas imágenes de la gala:




Personalmente creo que es algo totalmente inolvidable pero aún así no fue nada fácil. Los nervios me traicionaron totalmente llegando a optar el cuarto puesto; NO me arrepiento ya que llegar hasta aquí ha sido un mérito impresionante.
Por otro lado me ha encantado la simpatía que han mostrado grandes personas como pueden ser Santi Cazorla, Elena Furiase y David Castillo entre otros; sin olvidarme de todos los participantes; son magníficas personas.
No se me puede olvidar dar la enhorabuena al ganador del evento! Sergio Turull! ¡Qué todo te vaya muy bien seductor! ;)
Dejo aquí algunas imágenes de la gala:




Nace una nueva PTR: SumaClickS

SumaClickS es otra empresa de Cybernet Soluciones como la ya conocida Es-Facil. Las diferencias entre estas no son muchos exceptuando los niveles de referidos; en Es-Facil son 4 y en SumaClickS son 10. Por otro lado en SumaClickS, al leer el correo, sumas puntos y no céntimos de euro.
Siendo ambas empresas pertenecientes al mismo grupo, SumaClickS puede ser hasta en un 1000 % más rentable que Es-Facil; dentro del portal de ambas podréis ver más información.
Espero que esta entrada sirva como una pequeña introducción a estas dos PTR.
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